7.1.17

SUITE VASCA_CHARLES FRÉGER

Como en una suite musical en la que los movimientos lentos dan paso a ritmos vertiginosos, compases alegres o tramos más austeros, pero siempre en una misma tonalidad que garantice su unidad, la “Suite Vasca” que ha creado Fréger es una variante de una misma representación fotográfica sobre la silueta: cada una de las seis series de imágenes en contraluz que constituyen su "miscelánea". 





Charles Fréger ya mostraría su interés por las siluetas en su anterior serie “Wilder Mann” y que acompañarían poco a poco a su libro y a sus exposiciones, grandes siluetas negras de las máscaras fotografiadas. 




Como en un signo en el cual no solamente los paisajes, sino los demás detalles particulares de sus fotografías, detalles que señalan en parte su originalidad, deberán para él diluirse. Para transformarse sólo en contornos y formas casi negras que, en definitiva, bastarán para dar sentido a los personajes y a su presencia. Sus siluetas, simples y esenciales, entonces se condensan, en lo que podría llamarse el alma del modelo. 




















Las fotografías de esta nueva “Suite Vasca”, se interrogan sobre este país tan singular como es Euskal Herria. Los personajes de pastores, las historias de viajeros, los mitos y las narraciones de terribles hechos históricos que ha fotografiado Fréger, juegan un papel importante, son parte de un teatro. Ellos "acarrean" un traje, una personalidad, para encarnar un héroe, muchas veces anónimo, de la gesta vasca. 







La elección de Charles Fréger de fotografiarles en contraluz, en la sombra casi crepuscular, toma sentido. A lo largo de la serie, él juega con su “médium”, sus cualidades y sus variaciones, aprovechando sus potencialidades: figuras lóbregas y agrisadas que nos permiten intuir los colores a través de pocos tonos sutiles, la inversión en negativo de siluetas en blanco, el negro profundo de perfiles recortados,… Las fotografías de Charles Fréger interpretan, prestan su propia voz. Su “Suite Vasca” se ubica de una forma musical y única. 

 L. M. Iglesia

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