24.12.08

Bill Durgin. Extrañamiento y suspensión del cuerpo










Durgin explora los recovecos de la piel y el músculo a través de una forzada y manierista puesta en escena de sus modelos. A ello opone un escenario también desnudo en el que sus figuras parecen estar suspendidas como engendros de una anatomía metamorfoseada pero familiar a la vez.

“Mis fotografías reflejan una fascinación con el cuerpo como forma”.

En su trabajo los desnudos aparecen como un sistema de ondulaciones, casi naturaleza muerta, composición de carne, el cuerpo así parece como colapsado. La estructura sin apéndices ni cabello asemeja un depósito, un recipiente inquietante, en espera de movimientos, que se sucederán sin duda, de músculo, grasa, piel y huesos.

“El gesto dentro de cada fotografía se crea a través de la exploración de mis propias limitaciones físicas y la improvisación en la colaboración con bailarines y artistas ejecutantes. A menudo planteo una posición y, a continuación, solicito al modelo repetir o responder a ella. Cada toma plantea una secuencia hacia la abstracción; en ella es posible exagerar o disminuir la estructura ósea hasta que se acerca a una amorfía. Quiero que los organismos lleguen a ser reconocidos como órganos, pero también a ser separados de la habitual percepción de la figura”.

Sus composiciones determinadas por el singular punto de vista pretenden transmitir una percepción del cuerpo que oscila entre lo abyecto y lo maravilloso. La eliminación del mobiliario no responde a un deseo de generar espacios vacíos y anónimos, sino a espacios sobre los que se ha operado una desocupación, se han desnudado.

Las fotografías, compuestas a través de una cámara de 4x5, de Durgin reclaman para ellas mismas una suspensión, en el espacio y en el límite de la figuración, una suspensión que parece proyectarse en tanto que al género fotográfico, entre la narrativa, el retrato de estudio y la toma de la naturaleza.

Luis María Iglesia

Bill Durgin

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