25.9.08

Exposición “In the Space Beetween” de Matthias Weischer en Málaga

David Hockney y Matthias Weischer en el estudio de Hockney en California

Del 19 de septiembre al 16 de noviembre de 2008 podemos visitar en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, la exposición “In the Space Between” de Matthias Weischer, uno de los máximos exponentes de la Nueva Escuela de Leipzig y discípulo personal de David Hockney.

“In the Space Between” presenta como “primicia mundial”, jardines y paisajes antes no expuestos, proceden del estudio que el artista tiene en Leipzig y efecto de su estancia en Villa Massimmo en Roma.

Las imágenes de Weischer, nos pueden parecer inspiradas en los modelos representacionales de los mass media de los ´50 y ´60, revistas de decoración, anuncios de hogar, etc. Algunas veces Weischer inserta la figura humana que aparece fragmentada en ocasiones, casi transparente en otras, incrustándose de modo espectral en las múltiples retículas que con frecuencia aparecen en sus opresivos y a la vez alucinantes interiores. Sus espacios interiores reflejan la vida diaria, muebles, alfombras estampadas, pero aparecen distorsionados con la aparición de estancias dentro de otras, superposición de capas de pintura, perspectivas coincidentes, y elementos tan sólo bosquejados, zonas inconclusas que le permiten realizar una exploración del espacio a través de la construcción y la deconstrucción de esos espacios intermedios, a caballo entre lo cotidiano y lo imaginario, entre la presencia y la ausencia. Ahora, tras su estancia en una de las escuelas de arte más importantes del mundo, las pinturas de Weischer quieren salir al exterior para representar la realidad externa.

Stapel 2005

Living-Room, 2003

Egyptian-room, 2001

Cutout girl, 2005

“Necesitaba respirar,..., los interiores eran demasiado sintéticos, la realidad me permite transmitir más sensaciones”. El tema central de mi trabajo artístico es la fusión de la experiencia del tiempo y el espacio” dice Weischer, quien afirma que existen paralelismos y diferencias entre su trabajo y el de su Mentor David Hockney, su “modelo” de toda la vida.

Maria Church


Kabinett 2007

Korridor 2006

Die 3, 2007


Entrevista con Weischer

Lakshmi I. Aguirre


P. Según Aristóteles, el espacio es algo poderoso y difícil de captar. Los críticos aseguran que usted lo ha conseguido.

R. Estoy totalmente de acuerdo con Aristóteles. Ésa era mi mayor meta, era la conexión que necesitaba entre los interiores y los exteriores: el espacio. Cuando logras captarlo, te das cuenta de que has encontrado un lenguaje para transmitir su pureza, para encerrar su generalidad.

P. Muchas de sus obras son de una fisicidad asfixiante, algunos espacios son claustrofóbicos, pero en la mayoría de ellos la mirada siempre encuentra una salida, respira a través de la naturaleza que invade edificios, habitaciones. ¿Qué obsesiona a Matthias Weischer?

R. Muchos de mis cuadros muestran una pequeña ventana, ya sea en forma de lienzo, de agujeros en las paredes, a través de la cual se vislumbra el exterior pero no hay posibilidad de escape. Los interiores están basados en recuerdos, aunque transmitirlos no ha sido mi interés primordial. Quizá el cambio que he dado al exterior haya sido una manera de eludir el pasado en el que estaba encerrado, de ese afán por contar historias. El exterior es un mundo más real, más puro, que más que emociones basadas en recuerdos de historias pasadas, transmiten sensaciones. Ahora eso me interesa más.

P. ¿De qué modo ha influenciado David Hockney el cambio en tu obra?

R. Hockney es un gran amigo de los paisajes. Ya conocía su obra antes de trabajar con él y lo que más me atraía de ella era que él cambiaba continuamente de camino, que nunca se había quedado fijado en un estilo o en una temática. Me encantó conocerle en el momento en el que le conocí, cuando ya había alcanzado sus metas. Aprendí muchísimo con él e intenté aplicar sus ideas desde otro punto de vista, lo que me abrió nuevos caminos por explorar.

P. Heidegger definía el acto de espaciar como una liberación de lo selvático para el habitar del humano, pero en tu obra las personas son casi inexistentes o casi fantasmagóricas. En cambio, la naturaleza se ha ido abriendo paso. ¿Es una predicción de futuro?

R. No lo entiendo como una predicción. Es sólo un paso adelante, explorar el exterior. El ser humano siempre va a estar presente en mi obra, porque aunque no aparezca en el lienzo, es él el que va a estar frente a la pintura, siempre va a estar observando.

P. Nombrar a Picasso es inevitable. Ha marcado un antes y un después en la historia del arte español, andaluz y mundial. Pero ha llegado a convertirse en un producto, en una herramienta publicitaria. ¿Cómo puede un artista acercarse al éxito y alejarse de todo lo que conlleva?
R. Es parte inevitable del proceso, del sistema en el que vivimos. La gran fama lleva a eso. Pero no devalúa, por necesidad, el valor del arte.

P. ¿Está de acuerdo con que la saturación de la imagen ha llevado a su banalización?
R. No estoy seguro de ello. Lo que sí creo es que el hombre utiliza la imagen como una barrera entre sí mismo y la realidad. Habitualmente, en los museos, las personas fotografían y graban en vídeo los cuadros, capturan una imagen de una imagen, lo que en vez de aproximar al ser humano a la realidad del cuadro lo aleja.

P. Parece que en el concepto actual de arte no hay parámetros, que todo cabe bajo el nombre de vanguardia. ¿Podría definirme qué es una obra de arte?

R. Estoy de acuerdo con la existencia de la confusión acerca de qué es arte y qué no. Yo puedo hablarle de los criterios que sigue mi obra exclusivamente. Pero tengo la sensación indefinible e indescriptible de que después de ese periodo del ‘todo vale’, existe un afán de encontrar nuevas y válidas normas de referencia.

P. ¿Cuánto de mentira hay en los museos de arte contemporáneo?

R. El tiempo lo dirá. En cincuenta años se sabrá cuántos payasos hay actualmente en los museos.

Iniciativa Artística Rolex para Mentores y Discípulos

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