7.6.08

Yayoi Kusama








Yayoi Kusama 草間弥生, artista japonesa.

Sus pinturas, collages, esculturas suaves, arte e instalaciones ambientales comparten una obsesión la repetición, el patrón, y la acumulación. Su trabajo muestra características del feminismo, del minimalismo, del surrealismo, del arte bruto, del arte pop, y del expresionismo abstracto, su obra está infundida de contenidos de carácter autobiográfico, psicológico, y sexual. Ella se describe como “artista obsesiva”. Kusama es también novelista y poeta con varios trabajos publicados, y ha realizado un notable trabajo tanto en el cine como en el diseño. Es admirable su lucha contra la enfermedad mental.

Kusama experimentó alucinaciones y pensamientos obsesivos severos desde la niñez, a menudo de una naturaleza suicida. Ella comenta que de pequeña sufrió abusos físicos por parte de su madre.

Muy temprano en su carrera comenzó a cubrir superficies (muros, telas, objetos de uso cotidiano y cuerpos) con los puntos que ya se han convertido en una especie de marca registrada de su trabajo. Sus vastos espacios de puntos o “redes infinitas” como ella los llama vienen directamente de sus alucinaciones.

Su trabajo comparte ciertos atributos con el feminismo, el minimal, el pop y el expresionismo abstracto, pero ella simplemente se describe como una artista obsesiva. Su trabajo está impregnado de contenido autobiográfico, psicológico y sexual, e incluye pinturas, esculturas blandas, performance e instalaciones.

Hoy, ella vive, por opción propia, en un hospital para enfermos mentales en Tokyo, donde ha continuado produciendo desde mediados de los 70.

Su taller queda cerca del hospital.

“Si no hubiese hecho arte, me hubiera suicidado hace mucho tiempo”

Un día estaba mirando los patrones de flores rojas del mantel de la mesa, y al mirar hacia arriba noté que el mismo patrón cubría el techo, las ventanas y los muros, toda la habitación, mi cuerpo y el universo. Sentí como si comenzara a auto-anularme, a mezclarme con el infinito del tiempo y el absoluto del espacio, reducida a la nada. Cuando me di cuenta que esto estaba realmente sucediendo y no se trataba solamente de mi imaginación, quedé aterrada. Supe que debía correr sino la ola de flores rojas me mataría. Subí desesperadamente las escaleras. Los peldaños comenzaron a desplomarse, me caí y me torcí el tobillo”




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