18.4.12

Sterlarc_Ear on Arm Suspension_Melbourne_2012

STERLArC- Stelios Arcadiou, considerado el máximo exponente del body-art cibernético, basa sus trabajos en conceptos presentes en la obra de Marshall MacLuhan, para construir una ‘visión’ posthumana con la intención de crear un nuevo ser híbrido entre el hombre y la máquina (un posthumano), un ser postevolutivo cuya vida se desarrolle en una teleexistencia a través de la interconexión con una red de superordenadores y de otros seres posthumanos.

Stelarc se distancia del resto de body-artistas; en primer lugar, se distancia de una con respecto a su propia existencia física: hablará siempre de “el cuerpo”, nunca de “mi cuerpo”. Este aspecto lo diferencia tajantemente de las body-artistas feministas, que reivindican su propio cuerpo como arma política de liberación del patriarcado.

El punto de partida de esta especie de “estética protésica” de Stelarc es la idea macluhaniana de transformación y cambio del cuerpo:
“la estructura fisiológica del cuerpo determina su inteligencia y sus sensaciones, y si se modifica esa [estructura], se obtiene una percepción alterada de la realidad.”
(Stelarc, Marc Dery, Velocidad de Escape , pág. 165)

Otro aspecto fundamental en su propuesta es la noción de “tecnoevolución.” Las performances que realiza son instrumentos que interactúan con su propio cuerpo (El Cuerpo Amplificado, El Brazo Virtual, etc.), al modo de una
“sinergia cibernética [en la que] la separación entre el que controla y el que es controlado [el hombre y la máquina] se vuelve borrosa: Stelarc es prolongado por su sistema de alta tecnología pero constituye a la vez una prolongación de dicho sistema.”
(Dery, Velocidad de Escape, p. 177)

Por otro lado, sus veinticinco Suspensiones (en las que se el artista se cuelga de una serie de ganchos de acero inoxidable en distintos lugares, desde la sala de un museo hasta una grúa setenta metros sobre el Teatro Real de Copenhague), son
“evocaciones de la ingravidez prenatal (…) del sueño espacial de flotar sin gravedad.”
(Dery, Velocidad de Escape (VdE), p. 177)

Es decir, muestran las limitaciones terrenales al cuerpo humano. Con esto Stelarc quiere señalar que la cibercultura y la era de la información presentan un reto al ser humano, en el sentido de que la evolución ha creado una humanidad anquilosada, caduca, inservible para la nueva “infosfera”, para una nueva sociedad que impulse la expansión mental. Si la gravedad ha moldeado nuestro cuerpo, es necesario cambiarlo puesto que la información “propele al cuerpo más allá de sí mismo y de su biosfera.”
Es preciso pues, aceptar que “EL CUERPO ESTÁ OBSOLETO” y tomar un camino postevolutivo que permita diseñar un nuevo ser posthumano:
“LA EVOLUCIÓN ACABA CUANDO LA TECNOLOGÍA INVADE EL CUERPO. El cuerpo no como sujeto, sino como objeto, NO COMO OBJETO DE DESEO SINO COMO OBJETO DE DISEÑO.” (Stelarc, en VdE, p. 184)

La labor propuesta es, por lo tanto, la de descarnar el cuerpo para convertirlo en una máquina cibernética que posibilite una mayor adaptabilidad a cualquier medio y una comunicación directa con las máquinas artificiales, es decir, convertir al ser humano en un ciborg, cuya mente puede interconectarse a cualquier medio artificial gracias a un cuerpo cibernético. Este ser, sin piel ni órganos inútiles para su expansión, y dotado de componentes electrónicos, chips, sensores, etc., permitiría la vida en cualquier lugar, incluso en cualquier
“sistema fisiológico pan-planetario; [el nuevo cuerpo sería] duradero, flexible y capaz de funcionar en condiciones atmosféricas diversas y en campos gravitatorios y electromagnéticos.” (Stelarc, en VdE, p. 185)

Asimismo, gracias a la capacidad de interconectarse a través de redes cibernéticas, dichos seres postevolutivos alcanzarían la inmortalidad gracias a la sustitución permanente de sus componentes. Esta capacidad se uniría a la tendencia a la exploración espacial que les presupone Stelarc. A través de la interconexión, estos teleoperadores posthumanos atravesarían el espacio utilizando brazos robóticos que permitirían experimentar el tacto de los asteroides o de las superficies de otros planetas. Stelarc defiende una teoría de la velocidad de escape en la que el cuerpo se desprende como un cohete de sus limitaciones terrenales al mismo tiempo que el hombre acelera su evolución posthumana y pan-planetaria.

Ear on Arm Suspension
Melbourne, 2012

Vía: Takeshi Teraoka
 
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