16.11.08

One and Three Chairs

Joseph Kosuth, One and Three Chairs, 1965

Art as Idea: Water, 1966. Fotografía 48 x 48 pulgadas. Solomon R. Guggenheim Museum

Joseph Kosuth, en una cita pronunciada en 1969 resume la proposición del arte conceptual: "El 'valor' de los artistas en particular después de Duchamp puede pesarse en función de lo mucho que pusieron en duda la naturaleza del arte."

Para Kosuth, el arte moderno es esencialmente auto-reflexivo, su intención es interrogar su propia esencia y condición, a definir el concepto de arte. Ya no es una cuestión de la producción de objetos bellos, sino de la creación de problemas o problematización de los objetos artísticos, funciones, etc.

Duchamp, por exhibir un urinario en un museo, hizo precisamente eso: obligó al espectador a considerar en qué condiciones, algo es designado como "arte".

En respuesta a la pregunta que planteaba Duchamp, Kosuth responde que el arte existe como idea del artista y no en el objeto en sí. Sin embargo, Kosuth no afronta la paradoja: como artista, está señalado para producir objetos y, sin embargo, construye objetos que pretenden liberarse de sus identidades objetuales y convertirse en puras ideas.

En "Una y tres sillas" (1965), muestra una fotografía de una silla, una silla real, y una definición de diccionario de la palabra "silla". La pieza distingue entre los tres aspectos involucrados en la percepción de una obra de arte: la representación visual de una cosa (la fotografía de la silla), su referente real (la silla), y su concepto intelectual (la definición del diccionario). Realidad, su imagen, y el concepto: las tres "partes" de una cosa percibida.

En obras posteriores, Kosuth omite las dos primeras, dejándonos sin nada más que el concepto, redujo su arte a las definiciones de arte. En 1966 Kosuth exhibió la definición de diccionario de la palabra "pintura" como simple texto.

El trabajo, titulado "Art as Idea as Idea" - "El arte como idea como idea", muestra la progresión de la realidad a idea, a partir de la imagen hacia la abstracción y la abstracción en un proceso continuo de nuevo hacia la abstracción. Como el título sugiere, el arte se convierte en una infinita especulación sobre sí mismo, en la que el "referente" - el objeto en sí - es progresivamente trascendido. Se convierte en una idea y, a continuación, en una idea de una idea. Un axioma que se repite como un bucle infinito.

Desde el punto de vista de que una idea no es un bien susceptible de mercantilización según Kosuth, el arte se puede permitir deslizarse más allá del museo, para convertirse en verdaderamente público. Kosuth se estrella - ¿pero realmente se estrella?- ante el intento de difundir la“ idea” inherente a su obra, a explorar la naturaleza del arte y conducirlo a su desmaterialización y hacerlo destinatario de un público, lo más amplio posible. Kosuth, de hecho estaba abocado a la producción de objetos reales, que existen hoy en museos y colecciones privadas.

A pesar de todos los intentos de reducir el arte a la idea de arte, el objeto permanece. Es inevitable su particular materialidad, como un resto irreductible, que se obstina en la misma raíz de la firme idealización del arte de Kosuth.

Pero es gracias a Kosuth, entre otros, el que hoy podamos realizar nuestra particular versión de su idea, podamos penetrar de forma libre y soberana en su obra - no tanto en su versión objetualizada como en su versión desmaterializada-, podamos visualizar, de la misma manera que él lo hizo, una cosa, su representación y su definición, podamos reproducir hasta la extenuación su silla y Kosuth, estoy seguro, encontrará en nosotros a unos agradecidos e inmateriales bucles.

L. M. Iglesia

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